Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

Génesis

ser-editor @ 16:06

[Septiembre de 2002]
Hace cuatro años y medio, tal vez algo más, U. y yo (M., por el momento) comenzamos a trabajar en una empresa dedicada al negocio de las «variedades subvencionables» relacionadas con la publicidad y la comunicación. Esta empresa —decía su propietario— era una editorial. Lo cierto es que nos dedicábamos a coordinar gabinetes de prensa y eventos varios (solidarios, musicales, políticos...) cuando al propietario se le ocurrió que había que convertir la empresa en una verdadera editorial (al menos en ese instante fue consciente de que aquello no era una editorial), así que nos encomendó la tarea de derarrollar el proyecto.
U. se dedicaría principalmente al control de edición de las publicaciones y yo coordinaría colecciones, investigaría títulos, propondría obras y autores. En realidad, ambos compartimos toda la cadena de producción editorial, salvo lo relacionado con el diseño de las publicaciones. Dos diseñadores se encargaban de vestir de una forma muy hortera los textos literarios y las obras de investigación que U. y yo, esmeradamente, intentábamos presentar con dignidad. La persecución de erratas no fue, sin embargo, siempre posible. Tal vez sí al principio: durante los primeros meses el propietario parecía estar encantado con nuestro meticuloso esfuerzo por editar-lo-mejor-posible, pero llegaron las rebajas. O, mejor, el tipo vio claramente que lo de los libros podía convertirse en un negocio muy lucrativo. Se dio cuenta de que dirigir un periódico local era de lo más favorecedor para editar libros (ecuación extraña, pero muy cierta). Para editar libros como huevos de oro. Su pluma o, mejor, su puesto en el periódico era la gallina obesa que iba a permitirle convertir a su empresa en una editorial rentable. Mejor, dejémoslo simplemente en negocio rentable.

MeneameMeneame | del.icio.us

No hay Comentarios »

Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>